A propósito de los jóvenes escritores

EN POR

A pro­pó­sito de los jóve­nes escri­to­res que apun­tan a per­te­ne­cer a esa “nueva gene­ra­ción de las letras perua­nas”, a pro­pó­sito de las edi­to­ria­les que orga­ni­zan vela­das lite­ra­rias y pre­sen­ta­cio­nes de tex­tos en los cen­tros cul­tu­ra­les más pres­ti­gio­sos del país, a pro­pó­sito de los poe­tas incen­dia­rios, tinta-liquida-nada-convencional, radi­ca­les por esen­cia, inte­lec­tua­les con­tra­co­rriente, “bár­ba­ros ati­las” de las prosa liber­ta­ria, insó­li­tos héroes de mun­dos incom­pren­si­bles, dio­ses de la inteligencia.

A pro­pó­sito de los poe­tas de socia­les, de los vates de escri­to­rio y per­fu­me­ría de catá­logo, de los cau­di­llos lap­top, de los cau­di­llos bla­ck­be­rry, de los cau­di­llos sim­po­sium, de los adoc­tri­na­dos a las cau­sas ile­gi­bles, de los demen­tes con­su­mi­dos a su intras­cen­den­cia, de la gene­ra­ción x engen­dra­dora de bac­te­rias, de los tro­va­do­res del “en que”, de los maes­tros del encua­dre meta­fó­rico de la nuli­dad, de los sacer­do­tes del racio­na­miento iló­gico, de los doc­to­ra­dos en espe­cies extin­tas, de los sub­ver­si­vos al cal­zon­ci­llo barato.

A pro­pó­sito de los home­na­jea­dos, quiero decir de los decla­ra­dos impres­cin­di­bles, me refiero a los exper­tos en la con­siente fal­se­dad de la razón, a los vomi­ta­do­res excel­sos de la ética, a los genui­nos puri­fi­ca­do­res de la leal­tad, a los pre­des­ti­na­dos a los tumul­tos, a los car­ga­do­res de ánge­les, a los espe­cia­lis­tas en el juego mate­má­tico de la trai­ción, a los cues­tio­na­do­res del des­or­den de sus tene­do­res, a los aven­tu­re­ros de la che­quera nueva, a los nom­bra­dos pre­cur­so­res por la pla­tea, a los pro­fe­tas de la retó­rica de barro, a los tra­mi­ta­do­res del pen­sa­miento men­ti­roso, a los acua­re­lis­tas de reali­da­des adulteradas.

A pro­pó­sito de los jóve­nes escri­to­res que bor­dean la vejez, debo decir que a caído mucha luz sobre el pai­saje. Solo que ahora el pai­saje se ve borroso y la luz ya no ilu­mina y noso­tros ya no esta­mos, es decir ahora solo somos hue­lla de lo que nunca fuimos.

A pro­pó­sito de los jóve­nes escri­to­res que bor­dean los 2 años en el calen­da­rio. Por más música mala en el mundo, aún con­fió en ustedes.

Chi­nas­klauzz

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