Cartas de amor inéditas de Pablo Neruda y Matilde Urrutia

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pablo neruda

De todos los amo­res de Pablo Neruda, el de Matilde Urru­tia fue quizá el más intenso y pro­lon­gado. Una pasión encen­dida al prin­ci­pio, coti­diana. Con­ta­gián­dome de la publi­ca­ción que hará Hil­de­brandt en sus trece en su pró­xima edi­ción, pre­sento estas Car­tas de Eterno Amor Román­tico. Como de las que no hay ahora.

“No me escri­bas más privadamente”

Roma 21 Diciem­bre 1950

Matilde
Supon­drás lo que sentí con tu carta. Un sen­ti­miento grande con­tra ti me ha impe­dido escri­birte hasta ahora. Tam­bién com­prende que no es justo.
Bien, qué vamos a hacerle!
No podrías venir a París?
Noso­tros regre­sa­re­mos allí antes de un mes.
Yo [ile­gi­ble] ayu­dar en cuanto pudiera. Sabes que he ganado un pre­mio de varios millo­nes [se refiere al pre­mio Inter­na­cio­nal de la Paz, que reci­bió con Picasso el 22 de noviem­bre de 1951]. Pero no puedo man­darte para tu pasaje, por razo­nes que tú com­pren­de­rás. Estuve en la India por diez días. Tu carta la recibí el mismo día en que partí. Me sir­vió la India para olvi­darla. Luego hemos estado en Var­so­via, Praga y Viena… Desde ahora no me escri­bas más per­so­nal­mente. Si te fuera muy nece­sa­rio el dinero para venir y lo hubie­ras deci­dido, pue­des escri­bir a Miguel Otero Silva [escri­tor vene­zo­lano, uno de los gran­des ami­gos de Neruda], “El Nacio­nal”, Cara­cas, dicién­dole que le recuer­das la cor­dial pro­mesa que hiciste a me hizo y que puede enviár­telo. Claro que no se trata de lo mismo pero yo me arre­gla­ría con él.
Tu deci­di­rás. Si vie­nes cuenta con­migo para que se me quite la rabia. En ver­dad te nece­sito. Ahora no me escri­bas mas pri­va­da­mente. Con­tes­tame en forma gene­ral sobre tu vida y pro­yec­tos, y así me dices tu deci­sión para que se sepa y tome yo con Delia las medi­das nece­sa­rias.
Hasta luego
Pablo

“Amor mío. La hora se acerca”

26 octu­bre de 1951 (manuscrita)

Ado­rada, no sabes qué furia tuve cuando el mismo día que lle­ga­mos te llamo y no con­tes­tas. Era tarde y me desaté con­tra ti con tales cosas que D. se ofen­dió. Le dije, estoy can­sado de trai­cio­nes, esta es la ver­da­dera M. que se ha paseado con su ami­guito por la Costa Azul y que nos olvida. He pasado deses­pe­rado estos dos días, ner­vioso y colé­rico, tanto que hablé a Ivette para que fuera a París y ave­ri­guara todo. Piensa tú que ale­gría, hoy sé que habías lle­gado. En todo caso te has des­cui­dado. Ya ten­drás a esta hora cuanto te he man­dado, escribe que has com­prado algo chino para que no cau­ses sor­presa, en cuanto a las car­tas con­testa cada una por su vía. No dejes de hacerlo sobre tus ami­gos de viaje. Quiero saberlo todo, y lo ave­ri­guaré en todo caso.
Amor mío, la hora se acerca. Está todo arre­glado como con­vi­ni­mos. El lunes sali­mos a Viena, estaré de vuelta el 6 o 7 y luego nues­tro plan. He creído mejor lla­marte, no vaya a pasar lo mismo, te lla­maré el 10 o des­pués en la mañana. No sal­gas. Tene­mos mucho que hablar y he tomado algu­nas deci­sio­nes que te gus­ta­rán. Por­qué duer­mes arriba? No tie­nes para car­bón? Ya te dí para Ines una orden, debes hacer lo que te pido, no quiero que ten­gas nin­guna moles­tia, que te falte nada. Arre­gla bien los deta­lles para tu viaje, piensa que vas a decir en tu carta a D. etc. Yo pienso en tí día y noche, noche y día, amor mío, dulce mía, y no sé si te quiero pero te quiero.
Eres mía y te beso

“Sabrás cuánto pue­des herirme”

[Carta manus­crita, fechada en Viena el 31 de octu­bre, sin año, pero sin duda de 1951.]

Viena 31 de octubre

Mati mía?:
Solo ante­ayer te escri­bía con mis gran­des deci­sio­nes, defen­de­re­mos nues­tro amor toda la vida. Ayer en el tren debí con­ver­sar lar­ga­mente con José sobre la tía que no me quiere y así exa­mi­na­mos de donde sabe ella cier­tas cosas y nos pusi­mos a reco­rrer mis amis­ta­des y las tuyas. Así –sin que lo espe­rara– supe lo que me ocul­ta­bas, las lar­gas horas que casi dia­ria­mente has pasado allí y con quié­nes, y muchos mas deta­lles.
Matilde, fue todo esto un nuevo puñal, pero hay en tus car­tas algo que me hace no tomar nin­guna deci­sión apre­su­rada, tu me dices que hasta hoy fuiste avara de tus cosas, pero que todo me lo con­ta­rás.
Esto me ha reani­mado. Si con toda tu ver­dad, aún lo que no se puede ni pen­saste decir vie­nes a nues­tro encuen­tro, yo sacaré toda la fuerza nece­sa­ria, y es posi­ble que pueda ven­cer, y con­ser­varte. (A esto vino a jun­tarse rumo­res veni­dos de Suiza de tu viaje con tus ami­gos mexi­ca­nos) Que­rida, si supie­ras como he escrito con tu pen­sa­miento fijo y como, ocul­tán­dolo, te he bus­cado tier­nos, tier­nos rega­los que te llevo, sabrás cuanto pue­des herirme, pero solo con la men­tira o sin la ver­dad. Todo esto, con gran esfuerzo lo habla­re­mos. El pro­yecto de reunir­nos no encuen­tra nin­gún obs­táculo, por el con­tra­rio, va mejor cada dia. Y noso­tros? Sería, creo, a mas tar­dar el 10. Un beso, pero en la frente de quien quiere, de veras, defen­der tu amor

“Todo mi cuerpo está satu­rado de tí. Eres parte de mí”

[Carta manus­crita en cua­tro pági­nas peque­ñas, con mem­brete del Hôtel D’Angleterre de Roma. La única indi­ca­ción de fecha que tiene es “Hoy es el sábado 28”. No sabe­mos de qué mes, pero sí pode­mos cole­gir que es de 1952 por la alu­sión en clave que hace a la pri­mera edi­ción del libro Los ver­sos del capi­tán, que apa­re­ció ese año.]

Hoy es el sábado 28 y he ama­ne­cido sin tus pies. Fue así. Me des­perté y toqué al fin de la cama una cosa durita que resultó ser la almohada, pero des­pués de muchas ilu­sio­nes mías. El hijo de nues­tra tía se portó indi­fe­rente, me espe­raba un auto (del impre­sor) y mar­ché raudo. Tu hijo será gordo y mara­vi­lloso, ten­drá 180 pági­nas. Y ten­drá dibu­ji­tos en la frente y trasero.[Sin duda se trata de Los ver­sos del capi­tán, dedi­cado a Matilde] . Bueno, parece que mi tía no quiere que vuelva a Ita­lia y debes pre­pa­rar tu viaje, pero con calma, como cuando come­mos. Hasta ahora es así. No sé si en el día se cam­bia­rán las cosas. Esta mañana me lle­va­ron a un sitio con una tina blanca, no com­prendí al prin­ci­pio, pero me metí, con miedo de disol­verme. Había una gran toa­lla, qué pér­dida de trapo, en S. Angelo se hubiera cor­tado en 12 y hubiera ser­vido hasta junio 1953. Cuando me levanté y abrí a la cama­rera vi que me fal­taba una parte de pyjama que según me dicen se llama pan­ta­lón. Es así: [dibujo de un pantalón.]

Patoja mía estoy con­tento, soy como un sol­dado con su reta­guar­dia segura. No me importa el fuego. No sé si estoy aun con mar o agua de Patoja, todo mi cuerpo está satu­rado de tí. Eres parte de mí, como la piri­nola de su cane, sólo que tengo piri­no­las tuyas hasta en el alma. Recién me lla­man, esta tarde te escri­biré de nuevo, acu­mu­laré todo el día besos para todo tu cuerpo que es inter­mi­na­ble para mí, aun­que la vida me la pasaré besán­dolo no lo ter­mi­naré de besar.
Des­perté a las 6 ½ a las 8 estaba ves­tido, son las 9 salgo a los tickets.
Hay algo más impor­tante que tu y que yo, somos tu y yo. Jun­tos somos lo que la pobre gente no alcanza jamás, el cielo en la tie­rra. Te aprieto a mi cora­zón, amor mío, con cuerpo, alma y amor.

Tuyo
Tu capitán

“No seas perra, espérame”

21 de Dic. 11 ¼ de la Noche (manuscrita)

Amor mío, vida mía, es tarde aún, tu única carta en el bol­si­llo, no quiero rom­perla, la leo en los momen­tos mas curio­sos. Pero aun­que tu cora­zón sea injusto quiero que fun­cione tu chasca. No debo escri­birte desde aquí. Por eso solo cuando alguien viaja va mi carta. Pero esto sucede a lo lejos. Ahora por ejem­plo y aun­que la pieza está llena de gente y yo no he comido aun a esta hora de la noche, y estoy enfermo de can­san­cio te escribo no para con­so­larte sino para apro­ve­char el minuto que esperé por días y días. Yo con­fío en tí, y aun­que no tenga sino tu silen­cio qué me importa, no por eso me iré de gira por el Perú, se que eres mía y que soy tuyo y las car­tas y las noti­cias sobran, nues­tro amor llena todo, y cada cosa te hablará de mí a toda hora, y todo me trae noti­cias tuyas.
Te quiero mi amor, no seas perra, espé­rame
Tu Tuyo
Pasa­re­mos jun­tos el 1° de año.

“Te quiero, cochina Patoja”

Domingo
Amor mío, cuento las horas que me fal­tan para besar tu bocica ado­rada. Amor, amor, me haces mas falta que el aire y con el mar, aquí, com­ple­tas lo mas bello del mundo para mí.
Vuela a mis bra­zos, amor, cora­zón mío! Son las 11 ½ todo el mundo está en la playa, mañana a esta hora ya esta­rás leyendo y volando hacia mí. Te quiero, cochina Patoja. Te beso por todas par­tes empe­zando por la planta de tus pies y ter­mi­nando en el último pelo de tu pelo de puma leona. Te adoro y espero
tengo bue­nas
nove­da­des Tuyo
te espero lo atar­de­cer mas pronto que pue­das encar­gos: píl­do­ras cáp­su­las que tomaba en Ita­lia, te acuer­das? Tu las tie­nes.
Trae las copias para hacer­las.
ropa de cama y nues­tras
sába­nas. Lim­pia­pi­pas toa­llas.
[En el mar­gen izquierdo:] Hace frío de noche. Traiga los V. del Capi­tán, ej. de Nyon.43 [es posi­ble que se refiera a la pri­mera edi­ción de Los ver­sos del capi­tán, de sólo cua­renta y cua­tro ejem­pla­res nomi­na­ti­vos]
Su cane de Capri

“Ya te he arado entera”

No eran celos, amor, sino exi­gen­cia de tu ple­ni­tud, de tu tota­li­dad.
Ahora ya te he arado entera, te he sem­brado entera, te he abierto y cerrado, ahora eres mía.
Para siempre!

“Y todos los besos que caben en tu boca”

12 de julio de 1954, el día del cin­cuen­te­na­rio de Neruda.

Amor mío, mi pri­mer beso y mi pri­mer pen­sa­miento para mi ado­rada. Le mando algu­nas flo­res y a Ricardo por si lo nece­sita. Me quedo a ver si puedo escri­bir mi dis­curso. A medio­día corro a verla, mán­deme el coche.

50 años de amor para
tí y todos los
besos que caben en tu boca
pos­tal y en tu cora­zón
que tiranizo

Tu Pablo

“Adonde vayas, vas hacia mí”

Sueño mío, ado­rada mía, sabes donde vas?
Vas hacia mí. Adonde vayas, andes, vue­les, corres, vas andando, volando, corriendo hacia mí.

“Mi reta­guar­dia cagoncita”

1952, 26 octubre

Mi reta­guar­dia cagon­cita te mando estos libros para tus estan­tes y para tu cabeza de puma colo­rada. Amor mío, nues­tro gran sufri­miento nos da amor nos da mas dere­cho al pla­cer que nos da el amor, así lo mere­ce­mos. Tus lágri­mas rie­gan tu cora­zón y el mío, te cam­bian y te enter­ne­cen, esta­mos mas jun­tos que muchos que jamás se sepa­ra­ron, nues­tras raí­ces están ama­rra­das y moja­das con las mis­mas lágri­mas. Alma mía recibe mis besos de hoy, te apreto con­tra mí y te llevo así por todas par­tes donde voy, en la mitad del pecho. Tu Capitán

“Voy volando sobre España”

Van a ser las 4. Voy volando sobre España. Se ven secas las tie­rras abajo y mil pue­bli­tos pobres. Den­tro de algu­nas horas Gine­bra, desde donde le man­daré esta y luego Ams­ter­dam, donde dor­miré. A Bru­se­las iré mañana. Solo veo los abu­rri­dos aero­puer­tos y sus ojos que beso. Suyo

“Nues­tro amor es como estos días de mar”

Hoy, Santa Matilde. Isla Negra 1953

puedo decirle que desde que la vi, aun­que tuviera fie­bre (41°) (como de cos­tum­bre) me prendé de Ud., hechi­cera de bol­si­llo, pero no me dí cuenta y el muy pelo­tudo tuvo que lle­gar a Ruma­nia para darse cuenta, y así fué y así fué, tú la sul­tana del mar serás, yo fuí a bus­car per­las, regreso tra­yendo Patoja en el alma, ay sí sí ay no nó, y enton­ces a d Ud qué le pasaba, fri­vo­lona, dirá pero todo fue así y hoy pode­mos enfer­mar­nos jun­tos, sudar jun­tos, y revi­vir jun­tos para que­rer­nos –solo por que­rer­nos– toda la vida.
Nues­tro amor es como estos días de mar: lim­pios y cla­ros, solo para ser feli­ces.
Suyo su admirador

“A mi no me vencerán”

[Neruda fue dete­nido en Nápo­les a peti­ción del gobierno de Chile y tras­la­dado a Roma, donde se le noti­ficó que debía aban­do­nar Italia.]

Nápo­les, 11 de Enero de 1952

Amor mío,
no sufras,
no temas,
mi vida la escogí yó y
la escogí para tí tam­bién.
Todo sal­drá como
lo que­re­mos.
Lo impor­tante es
nues­tro tesoro,
nues­tro amor,
a mí no me ven­ce­rán,
eso espero que
siem­pre pasará,
vida mía,
con­tigo.
Quiero estar en todas par­tes seguro y orgu­lloso de tí.
Tuyo

“Nunca he estado más solo”

[Carta manus­crita, una página, fechada en Ámster­dam el 21 de noviem­bre de 1955.]

Ams­ter­dam 21 Nov. 55
Amor le escribo a las once de la mañana desde el hall del hotel. Me levanté a las 9 y con­se­guí la visa belga, así es que parto a Bru­se­las hoy a las 3 para salir a Var­so­via mañana a las 10 de la mañana. Di un paseo por el cen­tro lleno de tien­das y bellas casas vie­jas. Le com­pré junto al canal una caja de papas de tuli­pas que plan­ta­re­mos en su jar­dín. Ano­che lle­gué a las 11 de la noche al hotel, pasee un poco mi sole­dad por el cen­tro muy ilu­mi­nado y lleno de bares (tomé 2 cer­ve­zas = 1 dólar) y me acosté muy can­sado. Me tomé un Calcibronat51 pero des­perté sobre­sal­tado a la 1 exacta. Qué pasará? Echa­ría de menos el avión o su chasca cerca de mi. Me costó dor­mir de nuevo pero solo des­perté a las 8 en punto, como en la Chas­cona.
Hace un cielo blanco, casi frío, un día velado y triste. Nunca he estado más solo. No he hablado con una sola per­sona ni nadie me conoce al fin. Ya he gas­tado aquí 10 dóla­res. Todo me lo pagan. Enton­ces en qué? Un poco de tabaco, la visa, las tuli­pas y ya se fue­ron.
Hasta luego amor, tele­fo­nee a Gal­va­rino que no me fue posi­ble hablar con Losada por la huelga.

[En los már­ge­nes:] Hasta pronto mi Patoja ado­rada, cuí­dese y cuí­deme! Le mando millo­nes de besos y algo más.

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