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Richard Villalón

Criollos y Flamencos

EN POR

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Defino lo que es un “Crio­llo” en Perú. Un crio­llo es un mes­tizo, padre blanco, madre india. Madre negra, padre cholo. Madre china, padre negro y así hasta ago­tar las posi­bi­li­da­des del cruce racial. La colo­ni­za­ción espa­ñola tuvo a bien dejár­noslo de heren­cia. Los crio­llos urdie­ron la supuesta inde­pen­den­cia ame­ri­cana y recla­man cierta aris­to­cra­cia ran­cia, surreal. Han sobre­vi­vido soñando res­ca­tar sus títu­los y un oro robado cinco siglos atrás.

Los crio­llos son la exal­ta­ción mani­fiesta de la patria. Cul­ti­van a fondo las tra­di­cio­nes, (¿hay alguna tole­rante?) radi­ca­les fun­da­men­ta­lis­tas, más papis­tas que el Papa, reli­gio­sos a ultranza, patrio­tas tras­no­cha­dos y por supuesto muy ale­gres, muy chis­to­sos. Vivir es un lugar para reírse. Cui­dan sis­te­má­ti­ca­mente de dife­ren­ciar a los demás con res­pecto a su ori­gen étnico, aquí viene lo acla­ra­to­rio, son ciu­da­da­nos a los cua­les la vida les ha bene­fi­ciado de manera directa. Por supuesto abo­rre­cen su ori­gen racial y aplau­den su situa­ción eco­nó­mica. Un crio­llo es un ser mala­ba­rista, intri­gante, poco cul­ti­vado, con un orgu­llo exa­cer­bado con res­pecto a su “perua­ni­dad”. Divi­den al mundo en su corto cerco. Afir­man que los chi­nos ponen tien­das en todas las esqui­nas del pla­neta, los negros son ladro­nes, las cho­las son putas y los indios, son asque­ro­sos. Com­pren­de­rán, son la máquina infi­nita de un racismo letal y efi­ciente.

Acla­rado esto paso a rese­ñar mi expe­rien­cia y la razón de mi analo­gía del crio­llismo peruano con el flamenco.

Desde tem­prana edad viví can­tando en el círculo crio­llo del Perú. Una espe­cie de Jose­lito desen­can­tado de cual­quier régi­men. El des­tino, la pro­vi­den­cia, mi talento para huir me hicie­ron vivir desde los 14 años fuera de mi país de manera interrumpida.

Tengo que con­tar que mi madre es chola, hija de indio cuz­queño y su madre, mi abuela, era chi­lena, hija de chi­leno de ori­gen vasco, y de madre inglesa. Por parte de mi padre mi abuelo fue de Trieste (Ita­lia) judío sefar­dita. La madre de mi padre fue negra retinta, bai­la­rina con­tu­maz y curan­dera en los ratos libres que sus die­ci­séis hijos la deja­ban res­pi­rar. Este curri­cu­lum me define con las carac­te­rís­ti­cas pro­pias del crio­llo peruano. Nací zambo y crecí blanco. Edu­cado en cole­gios de curas agus­ti­nos espa­ño­les y las sába­dos en la Sina­goga mas pobre de Lima.

Ben­digo las cir­cuns­tan­cias sexua­les de mi vida, ellas me libra­ron de los dio­ses tute­la­res de varias cul­tu­ras .Entre­gán­dome de manera reli­giosa a la magia de la ple­ni­tud, la diver­si­dad y la liber­tad sexual. De esto último, han dicho hablando mal de mí, que sim­ple­mente sería el argu­mento uti­li­zado por un Bonobo (*) defen­diendo su promiscuidad.

Ahora paso a des­cri­bir mi expe­rien­cia con el fla­menco en Sevi­lla capital.

El Arte es como el amor, ape­nas bus­ca­mos razo­nes, expli­ca­cio­nes, disec­cio­nes, lo des­trui­mos. Cuando aprendí en mi país el fol­klore caí en la fas­ci­na­ción de par­ti­ci­par en un acto mágico y colec­tivo. Es increí­ble como algu­nos rit­mos hacen reac­cio­nar a nues­tras venas, cómo el cora­zón logra acom­pa­sarse. Pro­vengo de un país donde la vida se dice can­tando. La ale­gría del exis­tir, las difi­cul­ta­des para atra­ve­sar el mundo, la sen­sa­ción del amor y el dolor del aban­dono.
En Perú se canta casi todo. Lo callado es lo peli­groso. Lle­gado a Sevi­lla el fla­menco llamo espe­cial­mente mi aten­ción. Mi fan­ta­sía más salu­da­ble era nunca encon­trar “crio­llos perua­nos” dis­fra­za­dos en otras pie­les. Las sevi­lla­nas, las soleas, las bulerías…haciendo fluir la sen­sa­ción de uni­dad cuando uno asiste a una fiesta en cual­quier lugar del mundo. Esta­ban aquí bri­llan­tes en expre­sión y sobe­ra­nía. Ese con­glo­me­rado de carga emo­cio­nal que arras­tra el acto colec­tivo recrea el arte popu­lar con su color de siglos. Lle­gué a la con­clu­sión que dis­fru­tar del fol­klore es una manera de sen­tirse mas demó­crata, menos bur­gués cul­pa­bi­li­zado. Hablar de lo fla­men­quito como algo per­so­nal parece ser un sín­toma de plu­ra­li­dad y ampli­tud. He visto a direc­to­res de algo, a seño­ras muy com­pues­tas arriarse las fal­das pasa­dos los tres cuba­tas y entrar en un espe­cie de trance vudú reen­car­nán­dose en gita­nas puras. Cual­quier acto musi­cal esta car­gado de una sim­bo­lo­gía nacio­na­lista y social.

Una noche en medio de una fiesta de Feria sevi­llana, los ferian­tes pre­gun­ta­ban qué había pasado con el grupo de “fla­men­qui­tos” con­tra­ta­dos. No llegaban.

Los due­ños de la caseta con­ta­ban mara­vi­llas de sus can­tes y lo gita­nos que eran. Incluso ellos mis­mos, pasa­das las horas, comen­za­ban a exa­ge­rar sus cono­ci­mien­tos de gita­ne­ría con acen­tos impos­ta­dos. Lle­ga­das las cinco de la mañana en medio del baru­llo y el des­con­cierto por la ausen­cia “calé” una señora muy llena de “rebu­ji­tos” apos­trofó:” ¿Qué se podía espe­rar de esa sarta de vagos a los que su mujer les solu­ciona la vida? ” Otra mujer, más entrada en años, sugi­rió que los gita­nos solo sir­ven para eso: “can­tar y engañar”.

Mi des­con­cierto quedó refle­jado en el fondo del vaso de ese último cuba­tita ferial. Regresé recor­dando a los negros en Perú, eran el alma de los fes­te­jos seño­ria­les en mi país del coño sur. Su entrada a la fiesta y su salida siem­pre era por la puerta de ser­vi­cio. El cla­mor patrio­tero de con­tar con su pre­sen­cia e invi­tar­los ser­vía de bar­niz para dar cierto bri­llo social a los seño­res criollos.

La expe­rien­cia de la feria de Abril dejo escla­re­cida la uti­li­dad del fla­men­quito en cier­tos sec­to­res. Siendo este inci­dente pun­tual, reco­nozco haberme negado desde esa noche a las juer­gas gita­nas, por si acaso.
Ahora mismo en Sevi­lla, donde vivo, soy maes­tro de canto, tea­tro y voz .Por mi estu­dio pasan lo mejo­res expo­nen­tes de dife­ren­tes dis­ci­pli­nas artís­ti­cas. La prin­ci­pal duda que le plan­teo a un alumno en la pri­mera entre­vista es si quiere can­tar, actuar o bai­lar ¿Para comer o para vivir? Según esa res­puesta puedo dedu­cir si quiere ser fla­menco o “fla­men­quito”.
La extraña pro­li­fe­ra­ción de dúos, juer­gas fla­men­cas en Anda­lu­cía son una bar­ba­ri­dad. La pre­sunta música popu­lar se ha con­ver­tido en esa falsa voca­ción artís­tica para evi­tar asis­tir a estu­dios supe­rio­res. Supo­nen que lle­varse tres­cien­tos euros un fin de semana armando un fes­tejo es un gran nego­cio, temen a las pre­gun­tas pro­fun­das. Nadie habla de por qué una raza por gene­ra­cio­nes ha tenido el canto como pro­testa o tes­ti­mo­nio de sus mar­gi­na­les vidas. La visión del amor, del pla­cer, del dolor, de la reli­gión pasado por el fil­tro del fla­menco tiene una con­no­ta­ción social impor­tan­tí­sima. Es la voz esen­cial del pue­blo.
La mez­cla de hip hop, de salsa, funky, perreo, de can­cio­nes lati­noa­me­ri­ca­nas con el “fla­men­kito” crea con­fu­sión, no fusión. Logra el come­tido inme­mo­rial del pode­roso: “Divi­diendo, triun­fas. Y con­fun­diendo, ganas el poder.”

Por otra parte fla­menco serio pasa por momen­tos glo­rio­sos a nivel de difu­sión, aun­que muy sos­pe­choso por lo que se refiere al res­cate o la con­ser­va­ción de valo­res originales.

Las excep­cio­nes de gran­des “can­tao­res” aso­cia­dos a los gru­pos de poder no dejan de ser anéc­do­tas cuyo resul­tado no con­tri­buye en nada. Rati­fi­cando la suerte de bufón cor­te­sano a todos estos vete­ra­nos cuya ham­bre y ambi­ción per­so­nal ha recreado esa dupla inme­mo­rial de artista y pode­roso. Los valo­res de una voz no radi­can sola­mente en sus armó­ni­cos, sus for­mas, sus tesi­tu­ras y sus fue­gos. Una voz es el fruto del esfuerzo y la con­cien­cia. Los mis­mos pája­ros can­tan ama­ne­ce­res sabién­dose por­ta­do­res de la ale­gría y la belleza con­cep­tual de ese encuentro.”Lo puro no es seguro” el purismo con­tri­buye a nada. Lo impor­tante será con­ce­bir un mundo más equi­ta­tivo en las artes. Que sean los que están y que estén los que son. El veneno prin­ci­pal de la liber­tad de exis­tir como artista se llama sub­ven­ción. Es el bocado per­fecto para cual­quier domesticación.

Negros, cho­los, chi­nos, mula­tos. Gita­nos, Inmi­gran­tes, gays, fri­kis, pira­tas, marginales…en fin, seres nor­ma­les. Gen­tes reales hemos con­se­guido tener siem­pre la voz del canto popu­lar como res­puesta con­tun­dente ante el abuso.

Fla­menco y liber­tad en Amé­rica son sinó­ni­mos. ¡No nos desengañen!

Richard Villa­lón
Sevi­lla, jue­ves 16 de Abril
www.richardvillalon.com

(*)Bonobo (Pan panis­cus), tam­bién lla­mado chim­pancé pigmeo (o menos fre­cuen­te­mente chim­pancé grá­cil o chim­pancé enano) Las rela­cio­nes sexua­les jue­gan un papel pre­pon­de­rante en las socie­da­des de bono­bos, ya que son usa­das como saludo, como método de reso­lu­ción de con­flic­tos, como medio de recon­ci­lia­ción tras los mis­mos, y como forma de pago mediante favo­res tanto de machos como de hem­bras a cam­bio de comida. Los bono­bos son los únicos pri­ma­tes (aparte de los huma­nos) que han sido obser­va­dos rea­li­zando todas las acti­vi­da­des sexua­les siguien­tes: sexo geni­tal cara a cara (prin­ci­pal­mente hem­bra con hem­bra, seguido en fre­cuen­cia por el coito hembra-macho y las fro­ta­cio­nes macho-macho), besos con len­gua y sexo oral.

Fujimori, el Emperador Equívoco

EN POR

Por: Richard Villa­lón

El tele­dia­rio trae imá­ge­nes del terre­moto en Ita­lia. Recuerdo varios terre­mo­tos en mi vida y me veo aga­za­pado en un par­que del Dis­trito Fede­ral en México, espe­rando reco­no­cer los cadá­ve­res de unos ami­gos en el Estadio Azteca. La con­fu­sión es una marca imbo­rra­ble. Estos días el terre­moto de Ita­lia me ha sobre­pa­sado. Tengo miedo que la tie­rra se vuelva a mover estre­pi­to­sa­mente, terri­ble­mente, con saña. De repente en la pan­ta­lla sale una mujer peruana gri­tando:” Lo que le están haciendo al “Chino” es una de esas cosas polí­ti­cas. Él es un buen hom­bre, ayudó al Perú a salir de su cri­sis”. Inme­dia­ta­mente me asal­tan los oji­tos fero­ces del “Chino Fuji­mori” casi pisando la cabeza de un gue­rri­llero, cuando liberó una serie de rehe­nes den­tro de la emba­jada de Japón en Lima. Esos años que­ría vol­ver al Perú, un amigo escri­tor me acon­sejó, si le caía bien al “Chino”, a lo mejor me ponía las botas como se la esta­ban poniendo Susana Baca y Eva Ayllón (esto real­mente espero sea otra leyenda). Refle­xioné muchas madru­ga­das insom­nes. En Lima, mi fami­lia escép­tica, me reco­mendó comiera un cebi­che y escu­chara a los Emba­ja­do­res Crio­llos, tres veces al día, pero de vol­ver “nanay”.

Años antes, repre­sen­tando a México en la Feria Uni­ver­sal Expo-Sevilla 92 unos “pitu­cos” perua­nos pre­gun­ta­ban por qué repre­sen­taba a otro país como can­tante y entu­sias­ma­dos ala­ba­ban al “Chino”, había mejo­rado el Perú. Incluso insi­nua­ban, cul­pando al Con­greso, que ponía impe­di­men­tos a la labor del señor Fuji­mori.

El día del ensayo gene­ral de mi con­cierto por México vinie­ron un grupo de perio­dis­tas pre­gun­tando si estaba de acuerdo con el “auto­golpe” .Esa tri­qui­ñuela sonó igual a un niño capri­choso pegán­dose en la cara hasta ponerse rojo y jus­ti­fi­car fie­bre. Auto inflin­girse algo es un arma peli­grosa, men­tal­mente desequilibrada.

Luego “El Chino” apa­re­cía en los perió­di­cos del mundo como una espe­cie de sas­tre­ci­llo valiente, duen­de­ci­llo excén­trico, leyendo mala­mente algo escrito por otra persona.

Releo noti­cias, con­je­tu­ras y ese raro pre­mio acerca de que si somos el pri­mer país Lati­noa­me­ri­cano haciendo cum­plir crí­me­nes a un dic­ta­dor. Suena ese triunfo como un gol de la Selec­ción Nacio­nal peruana “jugando como nunca, per­diendo como siem­pre”. Sos­pe­cho si los ciu­da­da­nos hace­mos el inven­ta­rio de por qué un señor así fue votado como pre­si­dente. Cómo lo ins­ta­la­mos en la silla de Piza­rro cuando su capri­cho nacio­na­lista que­ría eter­ni­zarse en el poder. Me vie­nen en pro­ce­sión Pino­chet, los Mili­ta­res Argen­ti­nos, Velasco Alva­rado, Hugo Stroess­ner, Mora­les Ber­mú­dez, Fidel Cas­tro…, tira­nue­los en un espa­cio deli­cado del tiempo, sin ir más lejos ahora mismo, Hugo Chá­vez a la pantalla.

Los que nos hemos ido tene­mos pocos dere­chos, en eso coin­ci­di­mos con los muer­tos. Las matan­zas y la vio­len­cia, Abi­mael Guz­mán y sus secua­ces, Laura Botto y su carroña… Ese circo espec­tral debiera ser ana­li­zado para evi­tar su sinies­tra repe­ti­ción. Ese seria un acto de con­tri­ción nacio­nal ¿Por qué existieron?

Si, lo han juz­gado. Él, “cho­cho” sigue escri­biendo en su pape­lito de estu­diante “chan­cón”. Mañana usara eso mismo para defen­derse, eso es lo sim­bó­lico de su exis­ten­cia, su cer­ti­dum­bre de no haber hecho nada malo. Él sabe, hay alguien que gri­tará su nom­bre en las calles de Lima. Las mani­fes­ta­cio­nes popu­la­res y orques­ta­das lo defen­de­rán del curso de la his­to­ria. Él que­ría solo el bien en su Perú ima­gi­nado. En el con­greso ha dejado una hija como una mal­di­ción futura para los pobres perua­nos.
¿Quie­nes pusie­ron “Al Chino” a diri­gir todo eso? ¿Quién le rió sus pri­me­ros chis­tes, sus pri­me­ros ras­gos de dic­ta­dor­zuelo? La señora exal­tada y furi­bunda segu­ra­mente es una de las que creen que el “Chino” nos salvó de algo.

¿No sería bueno jun­tar al “Chino” y Abi­mael frente a frente, dejar­los solos hablando de sus cui­tas y las trai­cio­nes que los han empu­jado al cala­bozo?
¿Sería de jus­ti­cia revi­sar for­tu­nas de los ahora jus­ti­cie­ros? ¿Ana­li­zar el bri­llo en sus ojos ven­ga­ti­vos? Los patrio­tas esos exi­gen desde los juz­ga­dos una jus­ti­cia ejem­pla­ri­zante. ¿Revan­cha camuflada?

¿Sería bueno incul­par a los artis­tas títe­res del régi­men? ¿A los bene­fi­cia­rios indi­rec­tos?, ¿A los cón­su­les de las emba­ja­das? ¿A los seño­res narcotraficantes?.

¿A los medios de comu­ni­ca­ción peruana durante su man­dato?. “El Chino” es la cabeza del ice­berg, ¿Y el resto? ¿Hay más nom­bres para ser juz­ga­dos? ¿Hay soli­dez moral para ase­gu­rar lim­pieza y santidad?

Me estoy poniendo de “pin­cha­glo­bos”, recon­forta saber que la jus­ti­cia aun­que tarde ha llegado.

Fuji­mori, que gobernó auto­ri­ta­ria­mente Perú durante una década (1990–2000), fue acu­sado de homi­ci­dio, desa­pa­ri­ción for­zada y lesio­nes gra­ves por las matan­zas de Barrios Altos (1991) y La Can­tuta (1992), come­ti­das por un escua­drón de ani­qui­la­miento del ejér­cito, quién acusó a las víc­ti­mas de ser terro­ris­tas. Ade­más fue acu­sado por los secues­tros del perio­dista Gus­tavo Gorriti, y del empre­sa­rio Samuel Dyer, en 1992.”

Es un triunfo ético hallar jus­ti­cia y equi­dad. Nin­guna muerte tiene jus­ti­fi­cante antes o des­pués, nadie devuelve nada .Lo impor­tante es que nunca vuelva a suceder.

¿Y la muerte inte­rior, el exi­lio for­zado de tan­tos perua­nos vagando por las calles euro­peas? ¿Y la muerte civil de des­a­pa­re­cer tras el espe­jismo de mejo­rar? Salir del país empu­jado por la bar­ba­rie ende­mo­niada gra­cias a la ambi­ción per­so­nal de nues­tros líde­res ¿Quién juz­gara todo aque­llo? ¿A quién sen­ta­re­mos en el banquillo?

Nos han qui­tado los panes coti­dia­nos, la cer­ca­nía de la amis­tad, los perió­di­cos .Nos han matado sue­ños esos seño­res cuyo popu­lismo los hace ama­dos e ido­la­tra­dos por cier­tos sec­to­res pau­pe­ri­za­dos. Nos han robado la cer­ti­dum­bre de ser perua­nos. Han sem­brado la duda nefasta si vale la pena repre­sen­tar a un país lleno de tanto sátrapa, tanto arri­bista, tanto blan­qui­ñoso crio­llo. Tanto zambo dis­fra­zado, tanto cholo enaje­nado, tanto negro sen­sua­li­zado, tanto chino ama­ble e invi­si­ble, tanto nisei subli­mado.
Nos han con­de­nado a ser fan­tas­mi­tas. A revi­sar desorien­ta­dos nues­tro curri­cu­lum per­so­nal, sen­tir­nos hijos rene­ga­dos y mal­di­tos por su pro­pia madre.

El terre­moto Alberto Fuji­mori del Perú lle­vara años en ave­ri­guar la can­ti­dad exacta de muer­tos bajo sus rui­nas .Lo siento, no me recrea ver a un señor con ante­oji­tos, senil y des­ba­ra­tado como blanco de un escar­nio edul­co­lo­rado e hipó­crita. No me devuelve nada saber que la jus­ti­cia ha lle­gado por fin. Mi parte íntima de peruano se pre­gunta si esto mismo no será otra cor­tina de humo y en reali­dad, lo peor aun no ha llegado.

Richard Villa­lón
Sevi­lla, Vier­nes Santo, 10 de abril de 2009
www.richardvillalon.com

La Feria y el Fiera

EN POR

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Con amor inex­pli­ca­ble para Corín Tellado

¿Via­ja­rán estas gotas por la super­fi­cie de tu piel? Será tu traje enra­re­cido, flo­tando sobre la cama, nau­frago de noso­tros dos, tes­tigo mudo de cómo tus manos reco­rre­rán esos cen­tí­me­tros pla­nos a donde lle­gué asal­tán­dote. Es ver­dad, nunca te amaré, lo nues­tro es pun­tual, casi buro­crá­tico. Dos seres enjau­la­dos res­pon­den siem­pre así, como ese horro­roso grupo sevi­llano, los”Siempre Así”. La dere­cha can­tu­rreando, poca gra­cia poseen los afor­tu­na­dos. Fofo y glo­tón es el men­saje cuando en tu vida nada ha fal­tado. Mario­ne­tas de prín­ci­pes des­pi­diendo sol­te­rías, músi­cos ima­gi­na­dos, estu­dia­dos como mal ejemplo.

Una luz, intensa luz en medio del baru­llo de la caseta, calló todo ruido, toda sevi­llana macha­cona .Lle­va­bas tres rebu­ji­tos entre pecho y olvido. Al atra­ve­sar­nos con la mirada supe enten­der esa señal seca que marca el peli­gro indi­cando una deten­ción violenta.

La Feria tiene gar­ganta pro­funda, es una comu­nión de fiesta cir­cu­lar.  Hay que cele­brar, aplau­dir, encomiar, exal­tar. Este año cele­bra­mos haber esqui­vado mila­gro­sa­mente al paro, toro bravo, lo elu­di­mos con la veró­nica insen­sata del “Dios pro­veerá”. Cele­bra­mos que los ban­cos han que­dado cojos y las cate­na­rias del tran­vía una vez más nos las han metido sin doblar. Martha aún flota en el miedo, es un río per­sis­tente. Se des­va­nece entre basura, jira­fas de pelu­che y poli­cías implo­rando con­fe­sio­nes. La impo­ten­cia ante tamaña cruel­dad hace recla­mar fir­mas, en vez de mejo­rar cier­tos cora­zo­nes antes de lo ocu­rrido. Nos dis­traen de aque­llo más oscuro, la cola enre­dada de lo sinies­tro, el plan infi­nito del eterno pode­roso. Debie­ran con­de­nar per­pe­tua­mente a los ges­to­res de la por­no­grá­fica pobreza, para eso nadie se atreve a reco­ger firmas.

Cele­bra­mos a un negrito esta­dou­ni­dense domi­nando un extraño des­pa­cho oval lleno de boto­nes y pas­ti­llas .Cele­bra­mos que los rusos son como los osos: Devo­ran a su presa viva. Angela Mer­kel en reali­dad es una ins­ti­tu­triz y Sar­kozy defiende su cabeza recor­dando guillotinas.

Sevi­lla esta pla­gada de dis­tur­bios, la gente pide cul­pa­bles .Miles de casas están sin estre­nar, recién cons­trui­das, blin­da­das por falta de hipo­te­ca­dos y con­fianza en el porvenir.

Las ferias siem­pre serán deto­nan­tes. Allí se reco­no­cen los miem­bros de una tribu y cada año los des­pa­re­ci­dos son tra­ga­dos secre­ta­mente por la des­di­chada mano del azar.

La feria en ver­dad es una vitrina donde la vani­dad usa maqui­lla­jes imperfectos.

La rutina del ser per­te­ne­ciente se diluye con la lucha de ser alguien reco­no­cido.
Este año fal­ta­rán los que el des­tino tragó de un golpe, sin eructos.

Cons­truc­to­res, emplea­dos del Corte Inglés. Secre­ta­rias alu­ci­na­das viendo vidas aje­nas más bri­llan­tes que sus uñas de por­ce­lana falsa. Fun­cio­na­rios de La Junta sepa­ra­dos por el extremo rigor de las jerar­quías ran­cias. Abo­ga­dos engo­mi­na­dos, tie­sos en su son­risa. Seño­ras inope­ran­tes car­ga­das de luna­res y flo­res abs­trac­tas. Seño­ri­tos sobre­ac­tua­dos tirando de for­tu­nas vie­jas como sus caba­llos. Iti­ne­ran­tes socia­les car­ga­dos de artícu­los fuga­ces igua­les al humo de un ciga­rro. Seño­ri­tas bien que viven mal, muje­res malas viviendo bien. Sevi­lla se con­suela diciendo: “Siem­pre así”.

Per­dido en esa alga­ra­bía te encon­tré. Son­riente y tra­jeado, zapa­tos cas­te­lla­nos, tu novia huyendo de la san­ti­dad y tus pies can­sa­dos de no que­rer bailar.

Car­ga­mos mucho los que lle­va­mos secre­tos. Lo secre­tos son una espe­cie de gra­nito donde se han escul­pi­dos cru­ces y peca­dos, deseos y verdades.

Como dos ima­nes atraí­dos hacia un abismo inoxi­da­ble, cual cauce irre­me­dia­ble del Gua­dal­qui­vir, como un arzo­bispo exci­tado dis­cur­sando acerca del con­dón. Como un alcalde fas­ci­nado por la Giralda del poder, como dos “canis” abdu­ci­dos por la magia de una cadena. Como un tatuaje para un niñato deca­dente, como mi madre escu­chando mear a mi padre, como los pres­ta­mis­tas y sus telé­fo­nos tor­tu­ran­tes. Así, con esa natu­ra­li­dad, atraí­dos silen­cio­sa­mente, nos acercamos.

Pre­gun­taste si era extran­jero. Pre­gunté si tus ojos colo­rea­ban el aire anochecido.

“Siem­pre así” some­ti­dos a la estu­pi­dez de las pre­gun­tas obvias nos fui­mos al esta­cio­na­miento del Charco de la Pava ¡Qué pavos! Lle­va­bas los vasos de novia para tu “rebu­jita vida”. Entrando al coche, el mundo y la “Calle del Infierno” col­ma­ron com­par­ti­mien­tos sella­dos ínti­ma­mente, clan­des­ti­na­mente. Apa­rea­dos con­tra natura, sin esca­las, nos des­li­za­mos por la mon­taña rusa del dolor libe­rado. Nos bebi­mos como la ultima gota de una bote­lla antes de pedir otro deseo, nos emba­rra­mos como un buzo bus­cando des­a­pa­re­ci­dos. Enmu­de­ci­mos tanto, cual­quier pala­bra hubiera esta­llado como bomba lapa en nues­tra ruta ado­lo­rida. Jamás se com­prueba el final del dolor dando paso al pla­cer, su rumbo cir­cu­lar y ciego tor­tura una vez que el amor se cansa de respirar.

” ¡Qué te guste qui­llo, hasta que te cagues! ¡Soporta hasta que no te duela, cabrón! “Hip­no­ti­za­dos, adhe­ri­dos, aca­lam­bra­dos, feli­ces y fuga­ces. Ojala fuera Siem­pre así… así…así
Que­rido feriante, estu­diante de dere­cho, empa­dro­nado, vecino “de toda la vida” en Los Reme­dios, hijo de líder anda­lu­cista y madre per­sig­nada, dueño de pezo­nes estrá­bi­cos y fimo­sis mal ope­rada. Me estoy bañando de ti, mi mujer supone que las gam­bas de la feria me han caído mal. He vomi­tado la ensa­la­di­lla pen­sando la pro­fun­di­dad de tu boca, la aspe­reza de tu sexo afei­tado. Estoy seguro, tu traje azul escu­cha el agua corriendo sobre tus nal­gas, a lo mejor llo­ras. ¡No puedo llo­rar! Olví­date de mi, menos de lo hecho. Tra­taré de olvi­dar pre­pa­rando mis ense­res de médico, jefe de planta en el Vir­gen del Rocío, este Abril aler­gé­nico del 2009 durante la Feria .Ima­gi­naré alu­ci­nado tus pies en otros seres. Te juro no pisar rabio­sa­mente el pedal de la velo­ci­dad del olvido, en gen­tes como yo: Hete­ro­se­xual disi­dente, pío, pijo con­ven­cido, decente.

“El paro vol­vió a subir en marzo y ya supera los 3,6 millo­nes” repite la voz de mi alma. Agra­dezco haberte rap­tado, haberme esca­pado del mundo. El tiempo exacto e infi­nito de una con­vul­sión feroz…

Richard Villa­lón
Sevi­lla, Abril de 2009
www.richardvillalon.com

The Milk Brother´s

EN POR

Por: Richard Villalon

Especial para Muladar News

Tu número telefónico repitiéndose dentro de mi camisa, consiguió dejarme igual que a un semáforo en medio de la garúa limeña. Mamá repetía: “es un hombre raro”. Tus ex-mujeres nunca hablaban mal de ti, te evitaban. Mis amigos auguraban: ”… ese huevón mira igual a cuando uno tropieza en la calle con un ciclista recién atropellado y no hace nada por socorrerlo, ese “pata” es un hombre malo”.  No les hice caso.

Busqué un pretexto, la Avenida Larco a los quince años era una vitrina opaca, sin monedas para comprar. Al traspasar esa primera vez tu puerta, mi corazón se desbocaba. Preguntaste amable si buscaba agua, los vellos de tus manos al acercarme el vaso fueron un rayo de electricidad.

Hablamos de Velasco Alvarado, el círculo universitario, si los desaparecidos eran un cuento. Palabras lentas, luces sicodélicas imaginarias, la velocidad del mundo ralentizada. Jugamos como quien juega con un ratón, viéndonos tras la cámara oscura del deseo, adivinando un habitante alado agazapado detrás del silencio intempestivo.

Una cicatriz quedó de ese encuentro. Tu olor permaneció dentro de mí. Pasaron las semanas raudas, un viernes tomando guinda en la Huaca Juliana, acabé cortando con mi enamorada. Aceptamos aliviados algo presentido desde aquella vez que aburridos nos prodigamos.

Odié cada paso de la Avenida Larco, aborrecí que fueras amigo de mi mamá. Las madres se equivocan poco. Supuso mi caída en tu trampa cuando nos presentó. Mi desasosiego la hizo animarme a irme a Chosica o a Huancayo a ver las dos cordilleras retándose en hermosura y soledad. Una tranquilidad maquillada tranquiliza siempre a los demás.

La frustración personal despertó el rojo en mi espíritu. De buenas a primerasmarco21 me encontré pintando carteles en el zanjón .Odiando a la Junta Militar, a los rochabuses, a la desigualdad del mundo. Reconvertido fui alfabetizador voluntario, minero impostado, campesino alegre, obrero exaltado. Viendo a Cuatrotablas terminé comprendiendo perfectamente la retórica del vacío. Luego con “Yuyachkani” acabé dándome de bruces con el panfleto, la sedición fatua, el odio cholo disfrazado de vanguardia cultural.

Las huelgas pintaban romanticismo “huachafo” a mi falsa insubordinación. Mi rebeldía confundía la pasión negada con la lucha social.

Cuando “Tiempo Nuevo” dio un recital en La Cabaña te vi con un chico francés poniéndote su cigarrillo encendido en los labios. Lo acariciabas con la satisfacción de haber recuperado a un animal domesticado.

Al salir del teatro imaginé una persecución policial. Como no me persiguieron, frustrado y rabioso maldije con todas las fuerzas “al pueblo unido”, mi separación diametral de tu vida fascinante. Caminando por Paseo de la República, subí por el Jirón de la Unión y en Plaza San Martín le grité ¡Maricón! a un señor que no era maricón.

¡Qué bien mirabas, Lucho, que bien asaltabas! Sabías licuar la sangre. Llamabas a mi madre hablándole de mi talento, le aconsejabas mandarme a Europa:

” …Tu hijo en Lima se va asfixiar, es un “chibolo” muy inteligente, haz un esfuerzo, acabará en Sendero Luminoso…”

Una tarde luego del colegio, te descubrí desnudo en el pasillo de mi casa llena de ventanas, al lado de una costilla de Adán… Me miraste sonriendo y comprendí tu astucia. Usaste mi confusión, mi debilidad para acceder a mi madre. Keep Reading

La Memoria Vetada

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animales

El gobierno de Perú ha sido blanco de fuer­tes crí­ti­cas por recha­zar una dona­ción de US$2 millo­nes ofre­cida por Ale­ma­nia para cons­truir un museo en recuerdo de las víc­ti­mas de vio­len­cia armada que asoló el país en la década de los ’80 y ’90.”
Dan Collyns.
BBC

Por: Richard Villa­lón

Durante la fabri­ca­ción del Arca, Noé paseaba ner­vioso, horas con­fu­sas meditando.

“¿Y si olvi­dara a alguien? ¿Y si tanto árbol des­truido no sir­viera de nada? ¿Y si fuera una alu­ci­na­ción la voz escu­chada y no llo­viera nunca?”
Semana tras semana titu­beando, ela­bo­rando lis­tas, pidiendo noti­cias de ani­ma­les extra­ños, ase­gu­rán­dose de su exis­ten­cia por boca de otros. Una empresa gran­dí­sima a sus espal­das. Le que­daba la fe, allí flo­ta­ría en último caso.

Una madru­gada tras la deriva del insom­nio escu­chó al otro lado de su puerta una espe­cie de ras­gueo albo­ro­tado, cons­tante. Se acercó curioso, expec­tante, al abrir se encon­tró una ardi­lla gris y son­riente: “Noé, he venido por si te olvi­da­ras de mi. No quiero pere­cer, vie­nen tiem­pos difí­ci­les, estoy aquí para ayu­darte. Traigo un inven­ta­rio de ani­ma­li­llos poco visi­bles, con segu­ri­dad puede ser­virte de algo. Por ejem­plo: Las hor­mi­gas sol­dado, vis­tas solo cuando ata­can. La araña muse­lina habi­tante silen­ciosa en las copas de los árbo­les rojos. El ele­fante enano nunca se deja ver, vive lleno de ren­cor, aver­gon­zado por la minia­tura de su som­bra. El can­guro duplo bolsa, huye por temor a ser uti­li­zado como ani­mal de carga. Mi agenda par­ti­cu­lar tiene espe­cies raras que estoy segura no has visto, ni sos­pe­chado en tu vida de su existencia.”

 

Noé dio un salto de ale­gría, ase­gu­rando, la pro­vi­den­cia era acer­tada con él. Cargó a la ardi­lla, a sus pape­les infi­ni­tos, la puso en su des­pa­cho presa de una ale­gría ape­nas disimulada.

Con­tento, pro­si­guió la empresa de la cons­truc­ción del Arca. Con­forme pasa­ban los días advir­tió que la ardi­lla cam­biaba de colo­res, de hábi­tos ali­men­ti­cios, de voz, de olor.

No enten­día la causa de sus muta­cio­nes. Ella enlo­que­cida con­taba his­to­rias cre­ciendo en deta­lles y gran­di­lo­cuen­cia. Sus entra­ma­das narra­cio­nes con­fun­dían for­mas y espa­cios ocu­pa­dos por ani­ma­les cada vez más increíbles.

Una paloma agra­de­cida con Noé, con­ver­sando sose­gada le contó:”El pro­blema sur­gió cuando se creó a las ardi­llas, un Dios des­preo­cu­pado les dio ale­gría, humil­dad, acti­tud tra­ba­ja­dora, adap­ta­ción a cual­quier medio.

Ter­mi­nando su tarea, al com­pa­rarse con este sim­pá­tico ani­ma­lito, reco­no­ció que sus vir­tu­des supe­ra­ban a cual­quier Dios. Para ven­garse de esos atri­bu­tos la cas­tigó con la pér­dida de la memoria.”

Noé con­fuso son­rió y supuso que la paloma, chis­mosa por natu­ra­leza, había inven­tado esta his­to­ria para des­pres­ti­giar a la pobre ardi­lla. Con la cara hecha una noche, Dios habló por quinta vez con Noé. Bebie­ron varias cer­ve­zas y hablando de muje­res rubias pro­puso man­te­ner­las como un género dis­tinto al resto de lasmuje­res .Noé tímido entre bro­mas pre­guntó: “¿Es cierto que la ardi­lla no tiene memoria?”

Dios serio y cir­cuns­pecto, aver­gon­zado de su mala obra, dejó la bebida dando un dis­curso vacuo acerca de la incon­sis­ten­cia de la memo­ria. Luego de escu­char a Dios, Noé res­pon­dió:” Será lo que digas pero en reali­dad es una tre­menda putada. ¿Quién le dirá a la ardi­lla el lugar donde esconde su des­pensa para sopor­tar el invierno? Dios repuso: “Los cli­mas y las premoniciones”.

¿Quién le dirá a la ardi­lla si es hem­bra o macho? “Los ins­tin­tos y los calo­res” res­pon­dió Dios ¿Quién le dirá su misión vital? Dios reco­gió su atado y salió sin des­pe­dirse, indignado.”

Noé, quieto y taci­turno, no sabía real­mente con­tes­tarse a si mismo.
¿De qué ser­vi­ría sal­var a la huma­ni­dad, al total de sus espe­cies, si alguno no tuviera recuer­dos? Los recuer­dos son el com­bus­ti­ble para avan­zar en los cami­nos difí­ci­les y sinuo­sos. Las nos­tal­gias son una llama alum­brando la oscu­ri­dad del miedo. La hoguera que abriga cuando el dolor espanta.

Noé llevó a la ardi­lla en su viaje .En el trans­curso de las tor­men­tas la ardi­lla no dejó de inven­tar his­to­rias sobre su ori­gen y su vida Noé la amó calla­da­mente. Un ser des­me­mo­riado está con­de­nado a vivir la mitad de su destino.

Los demás ani­ma­les com­pa­de­ci­dos, dis­tra­je­ron sus mie­dos a los rayos, los true­nos, las olas altí­si­mas, vio­len­tas y sal­va­jes. Ensi­mis­ma­dos atra­ve­sa­ron un dilu­vio para sal­varse y lo terri­ble fue via­jar junto a un ser des­ti­nado a olvidar.

Lo que nunca fue posi­ble olvi­dar para ellos, fue­ron los cinco minu­tos antes que la pri­mera gota comen­zara a caer. Apa­re­ció Dios agi­tado y odioso metiendo de manera pre­po­tente a varios enchu­fa­dos al Arca. A los obis­pos los cali­ficó de ani­ma­les pas­to­res, a los pre­si­den­tes, de aves migratorias.

Puso a los ban­que­ros en una jaula dorada y adujo que su exis­ten­cia con­tro­la­ría la pobla­ción exce­siva de la raza eterna de los pobres. A los mili­ta­res los cali­ficó de osos cen­ti­ne­las de lo correcto. Tam­bién dejó una caja lumi­nosa de madera emi­tiendo luz azul res­plan­de­ciente. Sería la nodriza del futuro, lle­na­ría de deseo con­su­mista a la huma­ni­dad, extir­pa­ría nues­tro afán de rebel­día cuando empa­cha­dos de reli­gión y siglos qui­sié­ra­mos cam­biar los órde­nes estric­tos. La llamó tele­vi­sión, ella des­via­ría los impul­sos de la memo­ria. Col­mán­do­nos de des­in­for­ma­ción cons­tante. Quien lleva dos relo­jes se arriesga a no saber la hora exacta.

La rabia de esa injus­ti­cia, más la his­to­ria triste de la ardi­lla con­ven­ció a los ani­ma­les de adqui­rir la cos­tum­bre de estar des­pier­tos a horas dife­ren­tes de los hom­bres, evi­tando enfren­tarse y recor­dar rabio­sos ese terri­ble alter­cado. Indig­na­dos cor­ta­ron el len­guaje uni­ver­sal con el que se habían comu­ni­cado hasta enton­ces con los seres humanos.

La ardi­lla dejó un silen­cio pre­mo­ni­to­rio. Lle­gada a la tie­rra seca se ins­taló y reaco­modó ciega en manos de su suerte. Sabe­mos su lucha coti­diana por recor­dar algo suyo. La falta de recuer­dos des­mo­rona cual­quier sueño. Su vacío inte­rior a veces la ha trans­for­mado en plaga, en inmi­grante, en terro­rista, en faná­tica reli­giosa, en delin­cuente común. Otras veces, en lámina colo­rida para ser estu­diada como ani­ma­lito extin­guido. Muchos seres huma­nos nos nega­mos a ser esa ardi­lla cas­ti­gada, des­me­mo­riada. Dios nunca ha dado expli­ca­cio­nes caba­les de por­qué el olvido domes­tica cual­quier acto progresista.

Ahora recuerdo el Holo­causto judío, Aya­cu­cho, el man­dato de Allende, la san­gría de Ruanda, la matanza de Gaza, la ope­ra­ción Cón­dor .Las Torres Geme­las des­ma­yán­dose, el tren de cer­ca­nías del Madrid 11M, lo inau­dito de Ciu­dad Juárez…

Car­ni­ce­rías con­fir­mando que el olvido solo es intere­sante para los ver­du­gos.
Jamás tre­paré a los árbo­les para olvi­dar la tierra.


www.richardvillalon.com
Sábado, 14 de marzo de 2009

 

Entrevista a Richard Villalon

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Richard Villalon no es de los que se van con medias artes; siempre es claro y directo en sus conceptos, acaso por eso es visto por la “intelectualidad peruana” con cierta desconfianza y acaso por eso también es poco anunciado por los “círculos culturales o artísticos” y sin embargo puede considerársele una de sus mejores exponentes.

Para mí fue de mayor orgullo saber que deseaba comunicarse a través de Muladar News, considerando además que Richard es de perfil bajo y usualmente no concede entrevistas por muy importante que sea el medio.

En un país dominado por el chisme barato y la falsedad voluntaria, voces como las de este sobreviviente nos trasladan mentalmente a mejores territorios.
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richard_villalon

Que la gente se enteré de mis ganas locas de comerme un anticucho mientras camino por alguna playa de Zanzíbar.


Por: Johan Espinal C. (Chinasklauzz)

¿Richard, podrías decirme exactamente lo que te hizo decidir salir del Perú hace ya casi 30 años?

El caos principalmente. Había una gran desorientación con respecto a mi papel como artista. Cantaba mucho, ganaba poco, los medios me apoyaban y eran respetuosos.
Tuve muchos amigos comprometidos con mi trabajo, pero la popularidad no llegaba. Años más tarde me enteré que era más bien popular, eso es muy distinto a ser popularizado. Nadie se gastó un centavo en hacerme famoso pero mis discos se vendieron mucho y las televisiones hacían especiales. La gente de la radio se las jugó personalmente por mi canto .Llenaba teatros, con los años, cuando veo gente criolla pavonándose de llenar el Municipal o un Estadio me siento satisfecho por haber sido un precursor, puse la canción en los teatros y logré que el público pagara por ver a alguien proponiendo canciones nuevas y miradas distintas acerca de la vida.
Pero yo tenía una insatisfacción muy metida dentro de mí. Luchaba contra la explotación y explotaba a mi madre, a mis hermanas .Ellas creían mucho en mí y les pagaba con aplausos pero nunca con tranquilidad, la situación económica era triste. Me fui además porque los amores en Lima fueron violentos, extraños y no quería acabar siendo víctima de mis apetitos. Aunque parezca duro reconocer en Perú conocí a los hombres más malos que han pasado por mi vida.
La alegría es que no fueron peruanos. Siempre he tenido amores con extranjeros, era una forma inconsciente de buscar identidades.

¿Sientes esa marginalidad en España? Mucho se habla del racismo hacia los sudamericanos, llegan informaciones sobre abusos cometidos por jóvenes españoles hacia ecuatorianos y bolivianos.

La marginalidad es una palabra muy manida. Tan marginal es un asesino como Einstein, Fujimori o una anaconda, con perdón de las anacondas. En España he venido como artista. Canto, escribo, doy clases, trabajo en radio, palabras1televisión, dirijo teatro, participo en guiones cinematográficos. No paro, creo es un lujo. Detesto caer en las manos de un nacionalismo tardío. He visto muchos latinos inventándose patrañas para sobrevivir, algunos han dejado muy mal a sus países de origen. Los abusos los hay en todas partes. El principal abuso es que tu país no oferte coyuntura suficiente para poder vivir en él. La gente aquí se defiende, nunca estoy de acuerdo con la xenofobia, soy un ciudadano del mundo, si el círculo por el que te mueves es lumpen seguramente correrás muchos riesgos. Vivo muy protegido. Mi pareja, marido o como le quieran llamar es un ser protector al máximo. Soy un marginal porque nunca comulgo con la idea del consumo, del aburguesamiento hipnótico. Me gusta tener espacios propios, vivo en un pueblo de Sevilla donde me asaltan ideas y monstruos según mi estado de ánimo. Aclaro, hay abusos en todas parte pero cada estimulo tiene su resultado. No por ser latinoamericanos vamos a defender a los violentos de ningún bando. Aquí hay bandas organizadas, “ghetos” donde son los mismos latinoamericanos quienes abusan de sus Keep Reading

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