Los Poetas y El Suicidio

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suicidio

Glommy Sunday : Can­ción Sui­cida : Rezs? Seress

Domingo Triste
El domingo es triste, mis horas son de insom­nio
Amado, las som­bras con las que vivo son infi­ni­tas
Peque­ñas flo­res blan­cas nunca te des­per­ta­rán
Allá donde el coche fúne­bre de la tris­teza te ha lle­vado
Los ánge­les no tie­nen inten­ción de resu­ci­tarte
¿Se enfa­da­rían si pienso en reunirme contigo?

Domingo triste
Mi cora­zón y yo hemos deci­dido que se acabe todo
Pronto habrá velas y ora­cio­nes tris­tes lo sé
Déja­los, que no haya lágri­mas, déja­los que sepan que estoy con­tenta de ir
La muerte no es para soñar, en la muerte yo te aca­ri­cio
Con el último sus­piro de mi alma te bendeciré

¿Por­qué los Poe­tas se suicidan?

 

Escrito por Juanjo Jam­brina (www.arcadi.espasa.com)

Se cree que el pri­mer poeta, Safo, se sui­cidó arro­ján­dose al mar, pero no lo sabe­mos con segu­ri­dad. Muchos otros habrán come­tido sui­ci­dio, pero no son cono­ci­dos o no deja­ron obra publi­cada, o sim­ple­mente no hemos podido acce­der a sus his­to­rias per­so­na­les, por lo que no han sido inclui­dos en este estudio.

 

 

1. Tho­mas Chat­ter­ton se enve­nenó con arsé­nico en una buhar­di­lla de Lon­dres el 25-gosto-1770: Exis­tir es no estar / pero que alguien te nombre…

2. Karo­line Gün­de­rode se clava un cuchi­llo en el cora­zón y se lanza al Rhin el 26-julio-1806: Derrota a tu nau­fra­gio y olvida ya esta nave que ni pecio será con unos años.

3. Hein­rich von Kleist se dis­para un tiro en la boca des­pués de dis­pa­rar sobre su com­pa­ñera Hen­riette el 21-nov-1811, junto al lago Wann­see: Son­ríe mien­tras el arma apunta / tus últi­mas ideas en su pólvora…Y espé­rame un minuto antes de irte.

4. Char­lotte Stie­glitz (1834), joven sen­si­ble cul­ti­va­dora de las bellas artes, se clavó un puñal en el pecho, el 18-dic, para no estor­bar la crea­ti­vi­dad de su esposo, el poeta melan­có­lico Hein­rich Stie­glitz: Jun­tos pade­ci­mos una pena… Te irá mejor ahora… Nos vol­ve­re­mos a encon­trar, más libres… Saluda a todos los que amé… Hasta siem­pre jamás, tu Charlotte.

5. Tho­mas Lowel Bed­does, des­pués de haber per­dido una pierna en un intento de sui­ci­dio pre­vio, muere por inges­tión de veneno el 26-enero-1849 en Basi­lea: Y si el tiempo final se demo­rase / Liba este amargo arsé­nico que te pongo en el vaso.

6. Gérard de Ner­val apa­rece muerto en la nieve de París el 26-enero-1855: Ahor­carse con el som­brero puesto / es bur­lar a la muerte de dos for­mas… / lo mismo un día de estos / le hago un quiebro.

7. Antero de Quen­tal muere de dos dis­pa­ros. Su mano apretó el gati­llo en Punta Del­gada el 11-Septi-1891: ¿Cómo que­rrá la muerte mi alma / si está muerta?/ ¿No es el alma el botín?…/ ¡si yo no tengo!.

8. José Asun­ción Silva se dis­para un tiro en el pecho sobre el que hizo dibu­jar un cora­zón a su médico el 14 –mayo-1896 en Bogotá: No soy buen tira­dor / usted me entiende.

9. Ángel Gani­vet se lanza dos veces al río Duina; la pri­mera lo sacan del agua. En Riga el 29-Nov-1898: No la horca, el arsé­nico ni el tiro / jamás la bala… nunca el apa­rejo / pre­fiero un trago amargo e infinito.

10. Wolf von Kal­ckreuth se dis­para una bala en la sien junto a su cama. En Canns­tadt, el 9-Oct-1906: A cam­bio de la herida de tu sien / recibe esta ele­gía / que me pon­drá el lau­rel de tu epitafio.

11. Peri­clís Yanó­pu­los monta un caba­llo a galope hacia el mar, y cuando ya no puede avan­zar más se dis­para un tiro con su revol­ver. En las cer­ca­nías de Eleu­sis el 10 de abril de 1910: Es Itaca / y no duele.

12. Peiu Yavó­rov ingiere veneno y se pega un tiro en la cabeza. En Sofía, el 16 de octu­bre de 1914: Ya no puedo arder más en esta llama / Nada puede vol­ver /¿Qué hacer entonces?.

13. Georg Trakl se admi­nis­tra una dosis de cocaína que le pro­duce la muerte. En Grdek, el 3 de noviem­bre de 1914: No he vivido, y lo sé…/ Tan sólo he muerto.

14. Mario de Sá Car­neiro toma estric­nina en París, el 26 de abril de 1916: Pero el cuerpo que posa, el que me mira / El que enve­jece al lado de mis cosas… / Ese tipo no es yo, no le conozco.

15. Art­hur Cra­van des­a­pa­rece una noche en la Bahía de México, el año 1919: …Y un barco con el que hun­dirte / en la bahía de Méjico / mien­tras el mar se pierde en el mar.

16. Ser­gei Ese­nin se ahorca en el hotel Angle­te­rre des­pués de escri­bir unos ver­sos con su san­gre. En Lenin­grado, el 28 de diciem­bre de 1925: Otra vez el espejo… / ¿Para qué quiero conciencia?.

17. Paco López Merino se dis­para un tiro en la sien en el retrete de un café de la ciu­dad de La Plata, el 22 de mayo de 1928: Esta hora es per­fecta / para el último hálito.

18. kos­tas Kario­ta­kis intenta aho­garse en el Medi­te­rrá­neo, y, al no con­se­guirlo, se ducha y se arre­gla para dis­pa­rarse un tiro en el cora­zón bajo un euca­lip­tus. En Pré­vesa el 21 de julio de 1928: ¿Cómo será la nada del abismo? / ¿Cómo será la muerte?.

19. Jac­ques Rigaut funda la “Agen­cia Gene­ral del Sui­ci­dio”, y se dis­para un tiro en el cora­zón, en París, el 5 de noviem­bre de 1929: La auto­des­truc­ción como acto de fe… / Como nego­cio, en fin, seguro y cierto./ Se admi­ten aso­cia­dos… / O accio­nis­tas sol­ven­tes sin escrúpulos.

20. Vla­di­mir Maia­kovski se dis­para un tiro en Moscú el 14 de abril de 1930: Muero de liber­tad / mien­tras el mundo es un incendio.

21. Ramos Sucre muere tras cuarto días de ago­nía por haber inge­rido bar­bi­tú­ri­cos el día que cum­ple cua­renta años. En Gine­bra el 13 de junio de 1930: …y esta sole­dad única, indes­ci­fra­ble y nítida de segun­dos eter­nos / que reclama des­canso, aun­que sea final.

22. Flor­bela Espanca muere por una sobre­do­sis de vero­nal en Mato­zin­hos, el 8 de diciem­bre de 1930: Morir no es fácil, no / pero es lo más correcto.

23. Vachel Lind­say ingiere un desin­fec­tante domés­tico en Soring­field el 5 de diciem­bre de 1931: ¿No hay ni siquiera un veneno acce­si­ble que lle­varme a la boca?.

24. Hart Crane se arroja al Atlán­tico desde la cubierta del buque Ori­zaba en el Golfo de Mexico, el 27 de abril de 1932: En la borda, el sabor a sali­tre / me llama a ser océano. / Valoro la dis­tan­cia / y alzo el vuelo.

 

 
25. Sara Teas dale ingiere una sobre­do­sis de bar­bi­tú­ri­cos y muere en Nueva York el 29 de enero de 1932: Mis pier­nas no res­pon­den, / y no he amado aún… / Tan sólo fuí pala­bras en un mundo de gestos.

26. Rous­sel es encon­trado muerto en un hotel de Palermo el 14 de julio de 1933: Cer­ció­rese sin miedo de que ya no res­piro… / Y, luego, entré­guele esta carta a mi albacea./ Le nom­bro mi here­dero, como ve. / Y olví­deme des­pués / igual que lo ha hecho el mundo.

27. René Cre­vel abre la espita del gas y se deja morir en París el 18 de junio de 1935: …y esta llave de gas que con­tiene la muerte / en sólo un giro…

28. Attila Józ­sef se tira al tren en las cer­ca­nías de Bala­tons­zárszó el 3 de diciem­bre de 1937: Y no llo­réis por mi./ Sólo pago mi deuda.

29. Leo­poldo Lugo­nes quema sus libros y muere por inges­tión de cicuta en la Isla del Tigre el 18 de febrero de 1938: Puri­fí­cate en la llama naranja / y hazte ceniza en el rito de Strom­boli. / ¡Que bien ardes!, amigo.

30. Alfon­sina Storni se interna des­pa­cio en las aguas del Atlán­tico en Mar del Plata el 25 de octu­bre de 1938: …mirán­dome sin vista, / recor­dando des­nuda / el hecho dolo­roso que nos muerde.

31. Anto­nia Pozzi ingiere una sobre­do­sis de fár­ma­cos en su casa de Milán el 3 de diciem­bre de 1938: Una mujer en prosa soy ya… / Se acabó el rito.

32. Marina Tsve­taeva se ahorca en Elá­buga el 31 de agosto de 1941: En el Este tam­bién la sole­dad lo es todo.

33. Cesare Pavese ingiere die­ci­séis enva­ses de som­ní­fero y muere en Turín el 27 de agosto de 1950: Sólo pide la muerte / urgente y nece­sa­ria / para dejar de ser / la peste de si mismo.

34. Tor Jons­son se ahorca en Oslo el 14 de enero de 1951: ¿Para qué escri­bir más / de todo lo que existe / si los ojos con­for­man / siem­pre un mejor poema?.

35. Jean Pie­rre Duprey fue hallado sin vida en su taller de París el 2 de octu­bre de 1959: Así quise ser yo, así./ Y ori­narme en los sím­bo­los del mundo.

36. Car­los Obre­gón ingiere una sobre­do­sis de bar­bi­tú­ri­cos en Madrid, el 1 de enero de 1963: …se ave­ri­gua un sonido de sire­nas / que ya no señalan la herida, / no la can­tan, / por­que la muerte es todo.

37. Syl­via Plath abre la llave del gas y mete la cabeza en el horno. En Lon­drés el 11 de febrero de 1963: Hoy quiero hablar con­tigo / hasta que lle­gue el alba / y se hagan memo­ria mis palabras.

38. Tomás Gon­zá­lez, el día de su vige­si­mo­sexto cum­plea­ños (Diciem­bre de 1966), tras rega­larle a su madre flo­res y un poema, abrió la ven­tana y se arrojo al vacío: Madre, tam­bién yo qui­siera ser mujer. / …para sen­tir en mi inte­rior / la nece­dad terri­ble de haber traído al mundo a esta bes­tia mal­dita, / y per­do­narte, madre.

39. Vio­leta Parra, can­tora, com­po­si­tora, pin­tora, poeta, hija y her­mana de poe­tas… muere el 5 de febrero de 1967, en Carpa de la Reina, a los cin­cuenta años: Gra­cias a la vida / que me ha dado tanto…

40. José Mª Argue­das se dis­para un tiro en Lima el 2 de diciem­bre de 1969: No con­vie­nen los ver­sos / que nos mues­tran las vís­ce­ras azu­leando al sol.

41. Paul Celan se arroja a las aguas del Sena a su paso por París el 30 de abril de 1970: No sirve de nada ya que no sea / morir aho­gado en la clepsidra./ Qui­zás el Sena.

42. John Berry­man salta desde un puente a las aguas del Misis­sippi en Minea­po­lis el 7 de enero de 1972: Yo he visto a los hom­bres / cami­nar fuera de sí / no siendo hombres,/ pero som­bras tampoco.

43. Gabriel Ferra­ter toma bar­bi­tú­ri­cos y se ata una bolsa de plás­tico en la cabeza, en Sant Cugat, el 27 de abril de 1972: Te vas a trom­pi­co­nes / ampu­tán­dome. / Te me ajas sin más…/ y yo mirando.

44. Ale­jan­dra Pizar­nik muere por una sobre­do­sis de bar­bi­tú­ri­cos en Bue­nos Aires el 25 de sep­tiem­bre de 1972: Podad mi cuerpo cada pri­ma­vera, / y que crez­can con fuer­zas reno­va­das, / en su tumba, mis esquejes.

45. Jon Mirande, la noche de Navi­dad de 1972, ingiere una sobre­do­sis de bar­bi­tú­ri­cos en París: Morir matando / no puede ser sui­ci­dio.

46. Alfonso Cos­ta­freda es hallado sin vida en el pasi­llo de su casa en Gine­bra, el 4 de abril de 1974: Los lati­dos con­ta­dos / de mi cora­zón se des­bo­can / bus­cando el cero.

47. Jaime Torres Bodet aso­lado por el cán­cer, pone fin a su vida con un dis­paro. En México, el 13 de mayo de 1974: Un algo celu­lar me crece aden­tro / que me hace pen­sar / más en mi mismo.

48. Anne Sex­ton enciende el motor del coche en el garaje y muere por inha­la­ción de anhí­drido car­bó­nico. En Wes­ton, el 4 de octu­bre de 1974: …y un poco de este anhí­drido car­bó­nico / que bien dosi­fi­cado te hace dor­mir tran­quila para no des­per­tar de nuevo / al tedio de los días.

49. Héc­tor Murena muere rodeado de cajas de vino en el cuarto de baño de su casa de Bue­nos Aires, el 5 de mayo de 1975: Déjate al aspa­viento de sus órbi­tas / aban­dona tu piel a su mandato.

50. Jens Bjor­ne­boe anun­cia su sui­ci­dio en un pro­grama de tele­vi­sión y muere luego ahor­cado en Veier­land el 9 de mayo de 1976: Sus­pen­derse un ins­tante y dor­mir. / Dejar de ser el cadá­ver dia­rio / y ser el muerto.

51. Luis Her­nán­dez se deja atro­pe­llar por el metro de Bue­nos Aires, el 3 de octu­bre de 1977: Matar a Dios / qui­zás sea el mejor de los suicidios.

 

52. Justo Alejo se sus­cribe a la revista Cla­rín y se arroja al vacío desde el edi­fi­cio del Minis­te­rio del Aire en Madrid, el 11 de enero de 1979: Sólo una cosa quiero / antes de ver el fín:/ y es reci­bir Cla­rín / en mi tumba espartana…

53. Ale­xis Traia­nós conecta una man­guera desde el tubo de escape al inte­rior de su auto­mó­vil y fallece por asfi­xia. En Capan­driti, el 7 de mayo de 1980: Todos los muer­tos soy yo./ Todos.

54. Enrico Freire, murió en Gra­nada, el 14 de octu­bre de 1980. Dejó abierto el gas y encen­dió la vela que siem­pre usaba para “ins­pi­rarse” y escri­bir su último poema, titu­lado “explo­sión”: Antes del grito, tardo 44 años, 3 meses y un día en encon­trar la salida.

55. Seve­rino Tor­mes, estre­lló su coche con­tra un árbol camino de Tor­de­si­llas, el 15 de noviem­bre de 1980: 15 de noviem­bre: Tengo la sen­sa­ción de haber vivido abso­lu­ta­mente en vano. ¿De qué me han ser­vido los libros, la música, el amor, la poe­sía?. Una amarga car­ca­jada con­tra un árbol y otra eterna en el infierno.

56. Paula Sinos (Bara­caldo 1950-Portugalete 1981): El maqui­nista del trén dijo: “Vi un bulto a lo lejos… creí que era un perro… Frené pero era tarde… jamás olvi­daré su ros­tro…”: Siem­pre pue­des pen­sar que fue el trén / el que se arrojó a ti.

57. Fabrice Gra­ve­raux se corta las venas delante de sus ami­gos en Via­reg­gio, el 8 de enero de 1982: En la lente el dis­paro, / en la vena el cuchi­llo. / Es la fie­bre. / Es París.

58. León Arti­gas, el 14 de febrero de 1984, se intro­dujo el cañón de una pis­tola entre los diente y dis­paró. Suce­dió en Bada­joz: Implo­raré tan sólo un des­te­llo / cega­dor de luci­dez / para devol­verle a Dios / un cadá­ver de lujo.

59. Beppe Sal­via se lanza al vacío desde su casa de Roma, en marzo de 1985: ¿De que sirve per­du­rar con pará­me­tros / de super­vi­ven­cia, inten­tando pasar cada día sin sal­tar al vacío,…? / Mira los ojos de tu hija / y des­pí­dete con un beso.

60. José A. Aci­llona, murió desan­grado en el psi­quiá­trico de Oña, en mayo de 1990, tras reba­narse el cue­llo con una lata de con­ser­vas: Hace mucho tiempo que te espero. Tú eres mi sal­va­dor. Tú eres el jus­ti­ciero que me volará la nuca. ¡Dis­para ya, cabrón!.

61. Alina Reyes se embarcó para siem­pre en la nave-bañera de un hotel con las venas cor­ta­das, el 14 de noviem­bre de 1991, en Madrid: “Qué extraño… La luz está apa­rada y sin embargo jura­ría que la acabo de encen­der. Por lo menos, mañana la don­ce­lla no ten­drá que hacer la cama”.

62. José Igna­cio Fuen­tes, murió col­gado de su cin­tu­rón en la cár­cel de Basauri, el 14 de octu­bre de 1991, dos años des­pués de dego­llar a su esposa: No tengo más que hacer que fumar hasta la muerte. / Yo fumo y sueño. / Quién sabe si algún día veré un río / o la garra pia­dosa de una soga.

63. Nico­lás Arnero (Sego­via, 1950) se ahorcó el 20 de enero de 1991 dejando sub­ra­yada una frase en un libro de Pavese: “Basta de pala­bras. Un gesto. No escri­biré más.”: Intuyo la cobarde humi­lla­ción / de subs­traerme al sui­ci­dio.

64. Víc­tor Ramos, falle­ció desan­grado por auto­cas­tra­ción en la cár­cel de Nan­cla­res de Oca, el 10 de octu­bre de 1995: De que­ro­seno puro, / antes de que flo­rezca la rareza, / rociar la realidad.

65. Wen­ces­lao Rodri­guez, Madrid 1970, Sevi­lla 1997, col­gado de una viga de la pen­sión El Gua­raní: …a la luz de un flexo en el des­ván, / intro­dujo entre sus labios el cañón de una pis­tola / e ima­ginó el fra­gor de una son­risa / ante los pies des­cal­zos de la soledad.

66. Marit­helma Nos­tra, Bra­sil, murió por una sobre­do­sis bar­bi­tú­ri­cos en un hotel de Madrid (1999.): ¿Sabes?… He obser­vado que hay per­so­nas que recu­rren a un segundo len­guaje para expre­sar lo que ver­da­de­ra­mente sien­ten. (…) Estas per­so­nas casi nunca saben lo que quie­ren, casi nunca saben lo que espe­ran y casi siem­pre se suicidan.

67. José Agus­tín Goy­ti­solo se sui­cidó el 19 de marzo de 1999 arro­ján­dose al vacío desde el bal­cón de su casa: …una tris­tí­sima ceniza / que caía y caía sobre la tie­rra, / y sigue cayendo en mi memo­ria, / en mi pecho, / en las hojas del papel en que escribo.

 

 

 

 

 

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